La Comisión Europea ha presentado una nueva estrategia para impulsar la electrificación de las flotas corporativas en la Unión Europea (UE), con el objetivo de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y reforzar la competitividad de la industria automotriz del continente.
En la actualidad, los vehículos de empresas representan el 60% de las matriculaciones de automóviles en la UE y casi la totalidad de las de vehículos pesados, autobuses y furgonetas. Sin embargo, la adopción de vehículos eléctricos o de cero emisiones en este segmento sigue siendo limitada. Con la normativa vigente, a partir de 2035 solo podrán venderse coches y furgonetas nuevos que no emitan CO₂, mientras que los camiones deberán reducir sus emisiones en un 90% para 2040. A pesar de estos objetivos, las ventas de vehículos eléctricos han mostrado señales de desaceleración en algunos países europeos durante 2024, lo que ha llevado a la Comisión a reforzar las estrategias de estímulo a la demanda.
Fomentar la transición con incentivos fiscales y regulatorios
El documento presentado por la Comisión destaca que una de las claves para acelerar la adopción de vehículos cero emisiones es la implementación de incentivos fiscales adecuados. En varios países, las deducciones y beneficios tributarios todavía favorecen a los vehículos de combustión interna, lo que desincentiva la transición a tecnologías más limpias.
Como referencia, la Comisión cita el caso de Bélgica, que en 2021 reformó su sistema fiscal para favorecer la compra y uso de vehículos eléctricos en flotas corporativas. Desde entonces, las ventas de vehículos de cero emisiones en el país han aumentado significativamente, situando a Bélgica entre los tres principales mercados de la UE para esta tecnología. De forma similar, España y Chequia han implementado esquemas de depreciación acelerada para vehículos eléctricos, facilitando su adopción por parte de empresas.
Además de los incentivos fiscales, el informe señala que es fundamental mejorar la infraestructura de recarga y ofrecer beneficios operativos, como acceso preferente a ciertas áreas urbanas o carriles exclusivos para vehículos eléctricos. Ciudades como Ámsterdam y Hamburgo ya han comenzado a exigir que los taxis y otros servicios de transporte urbano sean de cero emisiones en los próximos años, una medida que podría replicarse en otros países europeos.
El papel clave de los aeropuertos y las empresas de alquiler de vehículos
La Comisión Europea también subraya el papel que pueden desempeñar las flotas de alquiler en la transición hacia la movilidad sostenible. Los vehículos de alquiler suelen tener una vida útil corta en el mercado, lo que significa que podrían contribuir a aumentar rápidamente la disponibilidad de automóviles eléctricos en el mercado de segunda mano.
Para facilitar esta transición, la Comisión planea lanzar una iniciativa en el tercer trimestre de 2025 dirigida a acelerar la electrificación de las flotas de alquiler en aeropuertos europeos. Este programa buscará compromisos voluntarios de aeropuertos y empresas de alquiler para expandir la infraestructura de recarga y asegurar que un mayor porcentaje de sus flotas sean vehículos eléctricos en los próximos años.
Próximos pasos: diálogo y propuesta legislativa para finales de 2025
Para garantizar una implementación efectiva de estas medidas, la Comisión abrirá un diálogo con representantes del sector automotriz, empresas de leasing y alquiler, gobiernos nacionales y locales, y otros actores relevantes. Este proceso servirá para diseñar una propuesta legislativa que se espera presentar antes de que finalice 2025.
El objetivo de esta legislación será establecer un marco normativo que impulse la adopción de vehículos de cero emisiones en flotas corporativas, garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad económica y la competitividad de la industria automotriz europea. Entre las medidas en evaluación están la posibilidad de reformar la normativa fiscal a nivel europeo para favorecer los vehículos eléctricos y la creación de incentivos adicionales para la instalación de infraestructura de recarga.
Con este nuevo plan, la Comisión Europea busca posicionar a Europa como líder en movilidad sostenible y acelerar la transición hacia un transporte libre de emisiones, contribuyendo así a los objetivos climáticos del Pacto Verde Europeo.

