El pulso comercial entre la Unión Europea y China entorno a los coches eléctricos. Tras meses de tensión, ambas potencias han retomado el diálogo: establecer precios mínimos acordados para los vehículos eléctricos chinos que llegan al mercado europeo
¿Qué ha pasado?
A finales de marzo, Bruselas y Pekín acordaron abrir un canal de negociación para resolver una disputa que se ha intensificado desde que la UE impuso aranceles de hasta el 35,3% a los coches eléctricos de batería fabricados en China. La decisión, tomada por la Comisión Europea, responde a una investigación que concluyó que los fabricantes chinos se benefician de subvenciones estatales ilegales, lo que les permite ofrecer precios artificialmente bajos y competir en desventaja con la industria europea.En respuesta, China contraatacó con aranceles al brandy europeo y advirtió con investigar las importaciones de lácteos y carne de cerdo procedentes de Europa.
Una llamada que reabre el diálogo
Esta semana, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefkovic, y su homólogo chino, Wang Wentao, mantuvieron una conversación telefónica en la que se comprometieron a seguir dialogando. El objetivo: estudiar la posibilidad de sustituir los aranceles por un sistema de precios mínimos garantizados.
Según informó la Comisión Europea, cualquier acuerdo deberá asegurar una igualdad de condiciones y estar respaldado por compromisos verificables por parte de China para corregir las distorsiones de mercado provocadas por sus subsidios.
Los aranceles actuales
Desde octubre de 2024, la Unión Europea ha impuesto aranceles a varios fabricantes chinos de automóviles, con tasas que varían según el caso: un 35,3%, un 18,8% y un 17%. Estas medidas estarán vigentes por un periodo máximo de cinco años, aunque podrían modificarse si se alcanza un compromiso bilateral entre las partes.
El contexto global: ¿una oportunidad en medio del conflicto?
La reanudación del diálogo no es casual. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y su renovada ofensiva comercial ha generado preocupación en Bruselas y Pekín, que ahora podrían tener más incentivos para entenderse y estabilizar relaciones.
Además, está prevista una cumbre bilateral entre la UE y China en julio, que se celebrará en territorio chino y servirá para conmemorar el 50 aniversario de relaciones diplomáticas. Todo apunta a que será un escenario clave para avanzar hacia un acuerdo duradero.
¿Por qué importa esto?
El sector del automóvil eléctrico es uno de los pilares de la transformación industrial global. Europa necesita proteger su industria sin cerrarse al mercado global, y China quiere mantener el acceso al mercado europeo sin que sus productos sean penalizados.
Un acuerdo entre ambos no solo frenaría la escalada comercial, sino que también podría marcar un precedente sobre cómo abordar las tensiones económicas en un mundo cada vez más multipolar y competitivo.

